miércoles, 14 de julio de 2010

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Fotografia de Josef Koudelka

“Menudos sueños los tuyos”, me dijo un día un viejo irónico en una plaza cuando yo tenía ocho años. Fue en la Martín Fierro o en la Peligrosa, mientras yo le contaba a mis abuelos cómo me gustaría volar, viajar y que todo lo que aparezca en los libros exista y pueda pasar.

Era la plaza Peligrosa, sí. Yo estaba ahí, jugando, trepando y colgándome con erradas acrobacias en esa jaula de metal que se erigía como un monstruo enorme, inalcanzable y, sobre todo, peligroso (como el nombre con el que mi abuela decidió bautizarla). Ya cansada, me había tirado en el pasto con mis abuelos, y ese viejo de mierda me dijo eso. Ilusa yo, creí que le iba a poder demostrar algún día qué tan errado estaba. Iba a ir a buscarlo cuando creciera y mis sueños sean pura realidad. Pensaba gritarle en la cara que su problema fue hacerse adulto. Él, sólo iba a poder mirarme, bajar rápidamente la vista y disculparse.

“Menudos sueños los tuyos”, frase que hoy me repica como un candombe. El viejo negativo hoy debe de estar muerto, una lástima. Se pierde el gran espectáculo de la pendejita con sueños alocados que nunca fue capaz de asumirlos como imposibles.

Menudos sueños los tuyos, andreita. Semejante pelotuda de veinticuatro años. ¿Qué se le va a hacer?

lunes, 5 de julio de 2010

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Fotografía de Eugene Richards


Me alteran los gritos innecesarios y los comentarios por atrás. Me tienen harta los derechosos y los progresistas, los que critican a Maradona por cualquier cosa, los que leen Clarín y La Nación. Los que dicen giladas, los barderos y los desubicados.

No tolero que la escuela en la que trabajo se llame Julio Argentino Roca, y que esté llena de estatuas con su cara. Odio los estatutos, los reglamentos y los parciales. Rendir y corregir. Los docentes y los no docentes. La mala onda generalizada. La naturalización de la pobreza. Las calorías. El frío y la lluvia.

Me molestan las miguitas de las galletitas cuando caen sobre los papeles. El ruido de mi computadora cuando se está por tildar. Las estudiantes de psicología. Que suene el teléfono cuando no espero llamados. Los mensajes de movistar. Los indiferentes. Los que piensan que se llevan el mundo por delante. Los que depositan todo en uno sin preguntar antes si hay ganas de ser ese vagón de carga. No poder viajar cuándo y a dónde quiero. No pegar una.

Vivir en el mundo es un dolor de ovarios constante.



Un bajón.

lunes, 21 de junio de 2010

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Ya no recuerdo el jardín de la casa,
ya nadie me espera en la plaza.
Suaves candombes, silencios y nombres
de otros; se cambian los rostros.

domingo, 30 de mayo de 2010

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Elles, les âmes (...), sont malades et elles souffrent et nul ne leur porte-remède; elles sont blessées et brisées et nul ne les panse

miércoles, 19 de mayo de 2010

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... la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por arañazos, muescas, incisiones, comas.

domingo, 9 de mayo de 2010

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Tout le monde est une drôle de personne
Et tout le monde a l’âme emmêlée
Tout le monde a de l’enfance qui ronronne
Au fond d’une poche oubliée
Tout le monde a des restes de rêves
Et des coins de vie dévastés
Tout le monde a cherché quelque chose un jour
Mais tout le monde ne l’a pas trouvé

jueves, 6 de mayo de 2010

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Hoy fue, ¿pero todavía es?
Pero el tiempo. Pero la vida. Pero. Pero. Pero la reiteración del ser.
Y si ayer fue, por qué no. Por qué no puede ser.